SINOPSIS DE
EL CAMINANTE DE NAZARET
ACTO I : - "Entrada Triunfal"
El domingo previo a la celebración de la pascua, Jesús de Nazaret entra montado en un asno a la ciudad de Jerusalén acompañado de sus discípulos, vitoreado por una multitud de seguidores, dentro de los cuales se han infiltrado algunos agitadores.
La procesión desemboca en la escalinata frontal del Templo, en el lugar conocido como el atrio de los gentiles. Al llegar Jesús manifiesta su indignación por la forma en que la casa de Dios había sido convertida en un mercado con la tolerante complicidad de las autoridades religiosas.
Impulsado por un celo santo, toma un atado de cuerdas y con violencia desaloja a los mercachifles y cambistas. Esto provoca una crisis entre los sacerdotes, fariseos y escribas, quienes sienten amenazada su hegemonía religiosa y cuestionan la autoridad con la que Jesús actúa.
Jesús les desafía dejando entrever su mesianismo al anunciar que a los tres días de muerto resucitaría. Con sentida queja les dice “Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti...” en alusión directa a los sacerdotes y fariseos, quienes se defienden acusándole de andar con María Magdalena, una mujer “indecente e inmoral”.
La mujer de Magdala interviene y explica que esa descripción se corresponde con su pasado, y que ahora es una mujer nueva y libre. Invita a Jerusalén y a sus líderes a que reconozcan al Mesías Jesús, quien les ofrece un cambio de rumbo de su trágica y desordenada historia pasada y presente.
Los seguidores de Jesús amonestan a Jerusalén en la misma línea de la Magdalena. Los líderes religiosos se mantienen obstinados rechazando todo mensaje que provenga de ese joven rabino a quien consideran un impostor.
- ACTO II -
Primera Escena: "Última Cena"
En camino al mesón de María, la madre de Juan Marcos, Jesús se dirige a sus discípulos y seguidores, y les anuncia tiernamente que pronto les dará un ejemplo supremo de su amor entregando su vida y derramando su sangre por ellos. Les recuerda que Dios es amor, y les manda a amarse los unos a los otros.
Ya en el lugar conocido como el “aposento alto” Jesús se reúne con sus 12 discípulos para celebrar la pascua. Esta ocasión la reunión tenía un matiz premonitorio de despedida del maestro. Jesús introduce el partimiento del pan y el vino como símbolos de su próximo sacrificio, lo que sus discípulos parecen no entender del todo.
Jesús revela que uno de ellos le traicionaría, a lo que todos reaccionan inquiriéndole identificar quién sería capaz de semejante acción. Pedro se adelanta y le promete lealtad eterna, lo que todos los demás secundan. Jesús responde a Pedro anunciándole su inminente negación "antes que el gallo cante tres veces". Deja ver a Judas Iscariote que conoce sus planes, y le espeta a cumplirlos con prontitud.
Ante la sorpresa y estupor de todos, Jesús se prepara para lavar los pies de sus amigos. Pedro protesta. Jesús le amonesta y le explica que quiere darles una lección de humildad y de servicio advirtiéndole que, de no acceder, no tendría parte en el reino de los cielos. Pedro accede junto a los demás.
Al avanzar la noche Jesús se despide deseándoles la paz.
Al final de la cena, todos entonan el tradicional Hallel basado en los salmos 113-118 en el que proclaman que “Dios es bueno y para siempre es su misericordia”.
Al salir, todos menos Judas, se dirigen al huerto de Getsemaní, como habían planeado.
Segunda Escena: "Getsemaní"
En el huerto de Getsemaní, con profunda tristeza, Jesús ora a su Padre pidiéndole que, si fuere posible, le evite el trago amargo de la experiencia de la muerte. Pide que, al final, su Padre cumpla en él su voluntad.
Al levantarse se percata de que sus discípulos se habían quedado dormidos, de lo cual se les queja. Les despierta y advierte que el tentador quiere hacerles caer. Sin entender la gravedad de lo inminente, los discípulos tratan de persuadir a Jesús de que no se afane pues nada malo le ocurriría.
Judas se aproxima acompañado de guardias del templo e identifica a Jesús con un beso en la mejilla. Jesús le reprocha su hipócrita acción. Se queja a los guardias de que estuvo enseñando en el templo sin ser perturbado, y ahora le apresan como a un ladrón. Con la resistencia de algunos discípulos, los guardias ejecutan el arresto y los discípulos huyen.
Tercera Escena: "Negación de Pedro"
Pedro logra entrar al patio de la casa de Caifás y se acerca a una hoguera donde se calentaba la turba que había apresado a Jesús junto a algunos sirvientes. Una sirvienta le reconoce por su estilo de hablar y da una voz de alerta identificando e increpando a Pedro. Pedro niega a Jesús tal como le había sido anunciado en el aposento alto, antes de oírse el canto del gallo. Al darse cuenta de su traición huye y se interna en un bosquecillo a llorar amargamente confrontado por su conciencia.
- ACTO III -
Primera Escena: "Juicio"
A la mañana siguiente en la explanada frontal de la residencia del procurador romano Poncio Pilato, se congrega una multitud al enterarse del arresto e inminente juicio. Se mezclan seguidores de Jesús con la claque de los sacerdotes y fariseos, junto a agitadores políticos.
Pilato presenta a un maltratado Jesús y conociendo las intenciones de sus acusadores, pronto le declara inocente.
Los religiosos presionan y chantajean a Pilato para que cambie su veredicto, y al final los escribas, fariseos y sacerdotes, encabezados por Caifás y su suegro Anás logran su objetivo manipulando a la multitud para que escoja la liberación de Barrabás, un líder de una revuelta contra el imperio romano. Pilato, lavándose las manos pretende liberarse de la responsabilidad por dicha muerte, advirtiendo a los judíos que sobre ellos caería “la sangre del justo”, lo que es aceptado por ellos sin reservas.
Una procesión luctuosa acompaña a Jesús en su ascenso al Gólgota cargando una pesada cruz.
Segunda Escena: "Crucifixión"
Jesús de Nazaret es crucificado en medio de dos malhechores. Con dolor indescriptible pronuncia siete expresiones que sintetizan su amor por la humanidad:
Ora a su padre por el perdón de sus verdugos; promete salvación al ladrón arrepentido de su derecha; encomienda a su primo Juan el cuidado y protección de María su madre, y a ésta la compañía de Juan; manifiesta tener sed; cuestiona a su Padre por haberle desamparado en ese momento. María manifiesta su dolor en forma conmovedora al ver a su inocente hijo crucificado. Jesús entrega y encomienda su Espíritu a su Padre. Un coro de ángeles le acompaña al declarar con su último aliento la consumación de su obra redentora. María Magdalena reflexiona, como testimonio personal, que ella y no Jesús, merecía morir en esa vergonzosa cruz.
- ACTO IV -
Primera Escena: "En el jardín"
Al tercer día, muy de mañana, María Magdalena, Salomé y María la madre de Jacobo se dirigen al jardín de José de Arimatea, en las afueras de la muralla, donde había sido enterrado Jesús, para ungir su cuerpo con especias aromáticas como era tradición.
Mientras se acercan recuerdan en un trío luctuoso la bondad de su maestro injustamente crucificado. Al llegar a la tumba súbitamente se encuentran con dos ángeles que les anuncian que la persona que buscan ya no está en la tumba, pues ha resucitado.
María de Magdala, queda sola y en su búsqueda se encuentra con su rabí, a quien confunde con el capataz del huerto y a quien pregunta dónde ha puesto su cuerpo.
Jesús revela su identidad y urge a María magdalena a anunciar su vuelta a la vida y a convocar a todos sus discípulos a Galilea. Ella se lanza a anunciar la noticia con inundante gozo.
Segunda Escena: "Camino a Emaús"
En la tarde de ese mismo día, Cleofás y otro de los discípulos de Jesús caminaban a Emaús, una aldea a 8 millas de Jerusalén.
Velada e inesperadamente se les aparece Jesús resucitado caminando a su lado, a quien no reconocen. Sostienen un diálogo con ese “forastero” y le cuentan sobre la violenta e injusta muerte de su maestro, de quien ellos esperaban “redención para Israel”. Jesús les explica que todo su relato había sido profetizado por Isaías. Al llegar a la aldea al atardecer, piden al forastero pernoctar con ellos. El inesperado acompañante desaparece dejándoles ver que era el maestro.
Cleofás y su compañero regresan presurosos a Jerusalén para anunciar lo ocurrido a los demás discípulos, a quienes declaran con gozo haber visto al maestro resucitado.
Tercera Escena: "De vuelta a Jerusalén"
Todos los discípulos se unen a celebrar la noticia, lo cual es interrumpido con la llegada de Tomás quien se había ausentado desde el trágico viernes. Le informan con gozo la resurrección, pero Tomás se resiste a creer, aduciendo que le había visto morir.
Sin anunciarse, Jesús aparece en medio de todos y les imparte la paz. Reprocha a Tomás su incredulidad, quien se arrepiente y pide perdón. Los discípulos y seguidores celebran con Tomás alborozados la resurrección de su maestro y Señor.
Finale: "Ascensión"
Jesús se prepara para ascender a los cielos, mientras sus discípulos y muchos seguidores, testigos de su resurrección, recuerdan la gran comisión recibida de serle fieles testigos, así como la promesa de Jesús de acompañarles por siempre a través del Consolador. Jesús asciende y se sienta a la derecha del padre desde donde intercede por todos los suyos.
FIN
